sábado, 3 de septiembre de 2011

Unas 25.000 personas homenajearon a Ceferino Namuncurá en Río Negro

Unas 25.000 personas se congregaron en la localidad rionegrina de Chimpay, en el Valle Medio, para participar en la tradicional peregrinación anual de homenaje al beato Ceferino Namuncurá, de cuyo nacimiento se cumplieron 125 años.


Los actos litúrgicos comenzaron a la salida del sol, en el punto conocido como La Cruz del 5º Centenario, a la vera de la ruta 22, donde el lonco (jefe) mapuche Jacinto Ñancufil realizó una oración en la antigua lengua de la etnia a la cual pertenecía la estirpe de los Namuncurá.
Desde ese mismo sitio arrancó, a las 9.30, la peregrinación hasta el Parque Ceferiniano, a 12 kilómetros de distancia, sobre la costa del río Negro, en donde se levantan el monumento y el santuario del beato.

Allí se realizó al aire libre, desde las 12, la misa principal de la jornada, a cargo de los obispos de Viedma, Esteban Laxague, y de Neuquén, Marcelo Melani.
Los peregrinos y promesantes llegados de todo el país hicieron sus peticiones por cuestiones de salud, trabajo y vivienda; así como también expresaron, muchas veces en coloridos carteles, sus respectivos agradecimientos por los favores recibidos en la invocación al “santito patagónico”.

Después de la eucaristía y tras el almuerzo, servido en un centenar de puestos de asados, choripán y empanadas, los feligreses emprendieron el regreso, en el marco de un importante operativo de seguridad vial montado por la policía de Río Negro.
En forma paralela a las celebraciones religiosas, que se iniciaron el viernes con la misa por los enfermos, en cercanías del Parque Ceferiniano se instaló, como ocurre todos los años, un variopinto mercado de recuerdos del beato, prendas de vestir, discos y artefactos electrónicos, junto a un parque de diversiones ambulante.

Ceferino Namuncurá nació en Chimpay el 26 de agosto de 1886 en las tolderías de su padre, el cacique Manuel Namuncurá; tuvo una temprana vocación religiosa, que no pudo concretar al enfermarse de tuberculosis, y murió en Roma, bajo la protección de la orden salesiana, el 11 de mayo de 1905.
El 11 de noviembre de 2007, tras la comprobación científica de una curación de cáncer milagrosa por su intercesión, fue consagrado beato de la Iglesia Católica, en una solemne ceremonia bilingüe mapuche-español realizada en la misma localidad de Chimpay.

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